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Desde sus orígenes, en Proyecto Hombre de Madrid el voluntariado ha sido y es uno de los elementos que dan identidad y mejor expresan el estilo del programa terapéutico-educativo. Desde hace 25 años, más de mil personas han colaborado de diferentes maneras, en distintos lugares, en muy variadas tareas, aportando tiempo, dedicación, ilusión, buen hacer...y, sobre todo, su “ser persona”, tan importante en programas como éste. Los mismos voluntarios han expresado lo que significa para ellos su presencia en Proyecto Hombre. “Compromiso con las personas”, “encuentro con otros”, “vida. Poder vivir directamente las cosas”, “crecer como personas. Ser cada día más persona”.
El voluntariado es una de las expresiones de responsabilidad ciudadana, y es la conciencia de esa responsabilidad la que impulsa a la ciudadanía a participar e intervenir en acciones que benefician el interés general. La clave del voluntariado de acción social es que acerca a los problemas de las personas desfavorecidas: desde ese encuentro humano descubre su potencial transformador, y su labor influye, canaliza o promueve un cambio hacia una sociedad más justa, responsable y solidaria.
Pero para Proyecto Hombre las personas que ejercen el voluntariado son, además, expresión de valores y convicciones, que tantas veces han perdido las personas que están en tratamiento en los diferentes programas, y que ellos pueden transmitir de una forma especial. Ellos y ellas son un modelo de referencia y normalización para las personas que realizan el programa terapéutico-educativo. Ofrecen una nueva perspectiva, muestran fehacientemente que hay otras formas de vivir, que es posible vivir sin drogas. La vida cotidiana de las personas voluntarias, sus actitudes, son un ejemplo de otro tipo de relaciones más éticas y humanas. Son, también, un modelo de sociedad solidaria, una sociedad distinta a la que las personas que piden ayuda a Proyecto Hombre conocen.
En ellos aparecen espontáneamente otros valores como la responsabilidad, el compromiso, la gratuidad, el altruismo, etc. Las personas voluntarias son facilitadores de una escucha activa, “el encuentro con el otro” es en ellos una forma natural de relación. Ser voluntario y voluntaria en Proyecto Hombre supone, por otro lado, una orientación particular de la persona que desea ejercerlo en esta organización:
- Se da desde un compromiso que va madurando responsablemente, con continuidad en el tiempo y desde la gratuidad.
- Colabora en una acción solidaria realizada en beneficio de la comunidad, que obedece a un programa vinculado a una organización que trabaja en red.
- La experiencia voluntaria facilita el crecimiento personal.
- El voluntario/a cree en la posibilidad de cambio de las personas y considera el respeto como un valor fundamental a la hora de relacionarnos con los demás.
- Participa en formación dirigida a una mejor cualificación técnica y, sobre todo, a la maduración personal, acorde a las potencialidades de cada uno.
- Convirtiéndose en agentes de sensibilización y prevención, más allá de la acción, como miembros activos de la sociedad, fomentando una actitud crítica y responsable.
- Trabaja en equipo compartiendo valores y objetivos para dar respuesta a los retos que se nos plantean hoy.
Como en otros ámbitos de los social, el perfil del voluntario/a de nuestra entidad ha ido cambiando a lo largo de estos años. Si en un principio, en la década de los ochenta del siglo pasado, nuestros voluntarios y voluntarias eran predominantemente padre y madres de jóvenes que acaban de realizar el programa terapéutico, hoy conviven voluntarios con vínculo anterior a Proyecto Hombre con todo tipo de madrileños, mayores de 21 años, que ofrecen un tiempo semanal de colaboración.

Para un buen logro de los objetivos de esta colaboración voluntaria, Proyecto Hombre ha construido un itinerario educativo que permite la incorporación, continuidad y salida de la persona voluntaria en nuestra entidad, desde una perspectiva de acompañamiento y crecimiento personal. Nunca podremos acabar de agradecer tantas y tantas mañanas, tardes y noches de trabajo solidario de personas que han acompañado procesos terapéuticos de chicos y chicas con problemas de dependencia. Ciertamente, no hubiera sido lo mismo nuestro trabajo, y el éxito que hemos podido tener, sin el compromiso desinteresado de tantos voluntarios y voluntarias.
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