La Heroína

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Jul 14

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Heroin being cooked in a spoon

La heroína es una droga semisintética que se obtiene a partir de la morfina, una potente droga opiácea (derivada del opio) usada en medicina como analgésico. Existen varias formas de consumir heroína: Inyectada, fumada o inhalada. Aunque las dos primeras son las de acceso más rápido al cerebro y las que producen efectos más inmediatos, las tres vías de administración conllevan un peligroso riesgo de adicción.

La heroína afecta directamente al sistema que regula procesos físicos y psíquicos relacionados con el control del dolor y  la sensación de placer y satisfacción, así como a algunas funciones respiratorias y cardiovasculares.

Según la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2011-2012, que cada dos años elabora la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, el consumo de heroína en España está estabilizado, manteniéndose las mismas prevalencias que en años anteriores. La encuesta muestra que un 0,6% de la población ha probado esta droga alguna vez en su vida, mientras que un 0,1% la consumió en el último año. En la actualidad, la edad media de inicio en el consumo de heroína en España se sitúa en los 20,7 años.

 

EFECTOS A CORTO PLAZO

Los efectos tras el consumo duran entre dos y tres horas y desaparecen de manera progresiva.

–      Sensación de euforia y bienestar.

–      Sedación total y supresión del dolor y el malestar psíquico.

–      Náusea, vómito.

–      Sequedad de boca y disminución del tamaño de las pupilas.

–      Enlentecimiento del ritmo respiratorio.

Dosis elevadas provocan la muerte por depresión respiratoria.

 

EFECTOS A LARGO PLAZO

Estos efectos varían en función de la cantidad consumida, la vía de administración, aspectos higiénico/sanitarios, el estilo de vida, etc.

–      Tolerancia.

–      Adicción o dependencia.

–      Alteraciones cardiovasculares y sanguíneas.

–      Enfermedades infecciosas (VIH, hepatitis).

–      Infección del endocardio y las válvulas del corazón con posibles colapsos.

–      Problemas musculares y articulares.

–      Alteraciones digestivas como el estreñimiento.

–      Alteraciones ginecológicas con trastornos en la menstruación y la ovulación.

–      Aumento del riesgo de aborto, parto prematuro y posibles alteraciones en el recién nacido.

–      Cambios psicológicos: apatía (falta de interés), depresión, egocentrismo (necesidad de ser el centro de atención).

–      Alteraciones del sistema nervioso con trastornos de atención, memoria e insomnio.

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